“Señor
Presidente y Señores Representantes:
“He votado
que sí, porque como autor de ese proyecto de Ley no podía restarle mi modesto
concurso, dado que ello implicaría la negación absoluta de mis convicciones,
así como el ocultamiento de su paternidad que tanto me enorgullece.
“Al
decidirme a razonar mi voto comprenderán mis ilustrados compañeros que no puedo
abrigar el propósito de molestar inútilmente su atención, sino que a ello
impele ese modo de sentir y de pensar que me caracteriza; mi ansia de diafanizarlo
todo y someterlo sin rodeos convencionales de Partido, a la apreciación de mis
conciudadanos.
“”La Ley que acaba de sancionarse
ha sufrido una alteración en el Senado, que aunque nimia en su forma, entraña
un cambio tan radical; ¿y por qué no he decirlo?, tan ladino en su fondo que le
hace perder la virtud intrínseca que le adornaba, desviándola completamente de
los fines y necesidades que me proponía llenar al concebirla y esbozarla en mi
proyecto de Ley.
“Recordará la Cámara que cuando presenté a
su ilustrada consideración ese proyecto de Ley que acaba de considerar
nuevamente su sanción, me refería solo a la construcción de una carretera que
partiendo de Holguín terminase en San Pedro de cacocum.
“Ese
proyecto de Ley se aprobó unánimemente pasando al Senado para su ratificación.
Allí, ya lo habéis visto, siguiendo las prácticas y procedimientos a que nos
tienen acostumbrados, narcotizaron el proyecto, que duerme bajo la acción de
semejante anestésico una, dos, tres, un sin fin de legislaturas.
“Y cuando
merced a grandes gestiones revive, se le devuelve de nuevo la vida, no sin
antes haber sufrido otra inyección más peligrosa, como política al fin, me
refiero a la enmienda en virtud de la cual se ordena que dicha carretera en vez
de limitar su trayectoria de Holguín a San Pedro de Cacocum, continúe a Bayamo.
“Que
lamente ampliación semejante extrañará quizás a los que conocen mi acendrado
amor a todo lo que se refiere a la región oriental, pues tal parece en verdad
que lamento el bien que con la aprobación acordada va a experimentar el pedazo
más heroico de nuestra República: el inmortal Bayamo.
“Muy lejos
de eso resulta mi queja. Ella es hija de la convicción que abrigo, hija de la
experiencia adquirida durante mi estancia en la Cámara, que ampliación
semejante será, sin duda, el sudario que envolverá en el terreno de la
práctica, ese cadáver o Ley que acabáis de aprobar.
“Para el
que como yo conoce palmariamente el terreno que tiene que atravesar, sus
accidentes y demás circunstancias, resulta
risible, bajo todos los aspectos la cuantía que para su construcción se
asigna. Con la prolongación adicionada no hay, como vulgarmente se dice, ni
para empezar. Sin ella hubiera sido, sino insuficiente, los 30 mil pesos, pues
de Holguín a Cacocum no existe terreno accidentado ni se hace necesaria la
construcción de un gran puente en el río Cauto, al menos con más, no ya tan
solo el primer tramo como se indica en la peregrina enmienda, sino toda la
obra.
“Y como la
obra comenzará por Bayamo probablemente, dada la inveterada costumbre de
nuestros hombres de gobierno de vestirse con galas ajenas, tendremos en
definitiva que no pasará la Ley
que acabamos de aprobar, del espacio que media entre Bayamo y el Cauto, sin
llegar siquiera a San Pedro, quedándose con ello Holguín en las propias
condiciones que antes se encontraba. ¿Comprendéis ahora, señores
Representantes, lo justificado de mi queja?
“Solo un
placer me proporciona el resultado de mi Ley, y es que de ese modo, aunque casi
inconsciente, he contribuido a decidir en el ánimo de mis compañeros y en el de
los que con nosotros rigen los destinos de la Nación, a hacer algo benéfico para la región cuna
y baluarte de la heroicidad cubana, la cual, solo por ser aquella que su brisa
arrulló los días primeros del señor Presidente, es bien digna de más atención,
cuidado y prolijidad, por los que como él son llamados a servirle.
“Salón de
Sesiones, febrero 6 de 1905
“Antonio
Masferrer
“Representante
de Holguín”